16 de Enero del 2025
PACHUCA. – Los perros policías percibieron algo anormal debajo de una loseta recién colocada en el patio trasero de una casa del fraccionamiento Chavarría. Abajo del cemento Nicolás había sepultado a César después de que le quitó la vida con un arma blanca el 7 de mayo de 2023.
Tres meses después de los hechos, el responsable que se dedicaba a la albañilería fue detenido y en enero de este año recibió una sentencia de 34 años con 3 meses de cárcel por homicidio calificado, así como por delitos contra el respeto a los muertos y las normas de exhumación e inhumación.
Aunque ya hay un sentenciado, aún se busca a una mujer que también habría participado en privar de la vida a la víctima y ocultarlo en el patio de la vivienda situada entre las privadas Ónix y Jade del complejo habitacional localizado en el municipio de Mineral de la Reforma.
La mujer de quien hasta el momento se desconoce el paradero fue quien llevó a César a la casa donde ocurrieron los hechos. Las cámaras de videovigilancia captaron cuando juntos entraron a la vivienda la noche de aquel domingo 7 de mayo.
César vestía un pantalón de mezclilla con una sudadera gris y tenis del mismo color, llevaba una maleta y un sombrero que ayudó a que sus familiares lo pudieran identificar en los videos y conocer su última ubicación.
Antes de que lo hallaran sin vida, la víctima se despidió de su familia, llevaba consigo el maletín porque tendría un viaje laboral hacia Atlapexco, un municipio situado a poco más de cuatro horas de la zona metropolitana.
Pero César no llegó a reunirse con su compañero de trabajo, se habían quedado de ver a las 5:00 de la mañana del 8 de mayo. Cuando la familia se enteró de la desaparición inició la búsqueda y a su hija se le ocurrió revisar la última ubicación del teléfono de su papá que arrojó una casa en Paseos de Chavarría.
Por cuenta propia consiguió los videos y preguntó entre los vecinos. Así fue como se enteró que en aquel lugar a donde su papá había ingresado habitaba una pareja: Nicolás y la mujer que no ha sido detenida.
10 días después la hija recibió una llamada en la que autoridades le informaron sobre el hallazgo de un cuerpo al interior de aquella casa de Chavarría: era César, su papá, que había fallecido de una laceración cardiopulmonar provocada por lesiones de arma punzocortante.
El cuerpo estaba enterrado en el patio y fue localizado en un cateo en el que participaron agentes caninos y de investigación.
¿HAY ALGUNA DUDA?
Ante el Tribunal de Enjuiciamiento, el hombre de cara ancha, tez morena, ceja poblada y vello en la barbilla, preguntó cuál era la “prueba contundente” que había en su contra porque la sentencia de más de 34 años le estaba “arruinando la vida”.
El dicho del sentenciado surgió luego de que la jueza Dalia Ibonne Ortega González, en su calidad de relatora, le preguntó que si existían dudas. Después, le explicó a Nicolás que hay dos tipos de pruebas: las directas e indirectas.
Las primeras se pueden obtener mediante testigos, ejemplificó; mientras que, en las segundas, hay indicios o información que se recaba y entrelaza como una especie de cadenita.
En el caso en concreto, inicia desde el momento en que a Nicolás y su pareja se les observó acarrear y guardar material de construcción en la casa donde sucedieron los hechos, como lo narraron testigos y se vio en las cámaras.
Dicha vivienda la rentaban como lo muestra el contrato de arrendamiento que exhibió la dueña, mientras que un compañero de trabajo expuso que Nicolás se dedicaba a la albañilería y que su pareja –la mujer con la que se reunió César- le llevaba comida a las construcciones.
Sus conocimientos como albañil le permitieron edificar una fosa a la medida exacta del cuerpo de la víctima para después cubrirla con un piso de cemento, trabajo que puede realizar quien tiene conocimientos en construcción, consideró el Tribunal de Enjuiciamiento.
LA POSIBILIDAD DE APELACIÓN
El homicidio contempla penas de 25 a 40 años de prisión, mientras que el delito contra el respeto a los muertos de 6 meses a 3 años.
Dicho ilícito lo comete quien ilegítimamente “destruya, mutile, incinere, oculte, inhume, exhume o haga uso de un cadáver o restos humanos; o sustraiga o esparza las cenizas de un cadáver o restos humanos, cometa actos de vilipendio sobre los mismos”, según el artículo 244 del Código Penal para el Estado de Hidalgo.
El Tribunal conformado por la jueza presidenta Sandra Barrones Castillo, la jueza relatora Dalia Ibonne Ortega González y el juez tercero integrante Alfredo Tovar Ortiz analizaron 15 circunstancias en el caso; de las cuales, siete le perjudicaron a Nicolás, así es que el grado de reproche fue clasificado como medio, mientras que el Ministerio Público había solicitado las penas máximas.
La sanción por el homicidio fue de 32 años con 6 meses de prisión más un año con nueve meses para el delito contra el respeto a los muertos.
En total, fueron 34 años con tres meses de cárcel, pero esta decisión puede ser apelada. Además, hay una indemnización compensatoria por 518 mil 700 pesos adicional a gastos funerarios por 6 mil 224 pesos que deberá pagar Nicolás y la persona que junto actuó con él en coautoría.
La jueza relatora expresó que como parte de la sentencia propuso que el responsable también se encargara del pago que erogaron las víctimas indirectas por concepto de asistencia jurídica, pero los otros dos jueces del Tribunal no opinaron lo mismo, así es que ese rubro no se tomó en cuenta dentro del monto económico.
Previo a concluir la audiencia Nicolás expresó: “Yo no estoy de acuerdo en quedarme con esa sentencia”. Y cuestionó: Cómo es posible que yo sepa que la mujer está en Estados Unidos y que las autoridades no lo sepan.