05 de Noviembre del 2025
La proteína es un nutriente indispensable y uno de los tres macronutrientes esenciales junto con los carbohidratos y las grasas. Está formada por más de 20 aminoácidos que participan en la formación y reparación del tejido muscular, razón por la cual se les conoce como los “ladrillos de construcción” del cuerpo (Yildirim & Ekinci, 2022).
En las últimas décadas, el rápido aumento de la población mundial ha generado enormes desafíos en materia de seguridad alimentaria. Garantizar el acceso a alimentos nutritivos y sostenibles se ha convertido en una prioridad global. En este contexto, el pescado representa una fuente fundamental de proteínas de alta calidad, accesible y con gran valor nutricional. Sin embargo, la reducción de las poblaciones de peces silvestres debido a la sobrepesca ha impulsado el crecimiento de la acuicultura, una práctica que permite producir organismos acuáticos bajo condiciones controladas.
Actualmente, la acuicultura es la industria de producción de alimentos de más rápido crecimiento en el mundo. En 2012 representó el 42 por ciento de la producción mundial de productos marinos y se estima que para 2025 alcance casi la mitad de la producción pesquera global (Longoria et al., 2025). Este sector ha transformado la forma en que obtenemos alimentos del mar, ofreciendo una alternativa sostenible a la pesca extractiva y contribuyendo a aliviar la presión sobre las poblaciones naturales (Chakraborty, Mallik, Sarang, & Lingam, 2019).
No obstante; uno de los principales retos para la acuicultura moderna es el costo y la disponibilidad de los insumos alimenticios, especialmente de la harina de pescado, que ha sido la fuente proteica tradicional para los alimentos para peces. Su limitada disponibilidad, los elevados precios y el impacto ambiental asociado a su producción han motivado la búsqueda de alternativas más sostenibles. Entre ellas, destacan las proteínas de origen vegetal, que ofrecen una opción viable y más económica para formular alimentos balanceados (Chakraborty et al., 2019).
Los peces silvestres y sus derivados han sido la base de los alimentos acuícolas por su alto contenido de proteínas, lípidos y micronutrientes (Hua et al., 2019). Sin embargo, sustituir parte de esa harina por ingredientes vegetales puede contribuir a reducir la presión sobre los ecosistemas marinos. En este sentido, se han explorado diversas fuentes, como aceites vegetales, cereales forrajeros y subproductos de la agroindustria. Harinas de soya, concentrados proteicos de arroz, canola o chícharo son alternativas cada vez más utilizadas, ya que pueden reemplazar parcial o totalmente a la harina de pescado sin comprometer el crecimiento ni la salud intestinal de las especies cultivadas (Calabria et al., 2021).
Sin embargo, el uso de proteínas vegetales también presenta desafíos. Algunas plantas contienen compuestos anti nutricionales, como el ácido fítico o los inhibidores de tripsina, que pueden afectar la digestibilidad y la absorción de nutrientes. Por ello, es necesario aplicar tratamientos previos como fermentación, tostado o extrusión que inactiven estos compuestos y mejoren la biodisponibilidad proteica (Chakraborty et al., 2019).
Hoy en día, los alimentos acuícolas modernos se diseñan como mezclas balanceadas de múltiples ingredientes: harinas, cereales, aceites, vitaminas, minerales, pigmentos y aditivos funcionales. Estos componentes buscan satisfacer las necesidades nutricionales de las especies, promover su crecimiento, mejorar la salud intestinal y garantizar un producto final de calidad, con buen sabor, color y textura, que cumpla con las expectativas del consumidor (Hua et al., 2019).
La innovación en la alimentación acuícola es clave para el futuro de este sector. Sustituir parcial o totalmente las proteínas de origen animal por vegetales no sólo mejora la eficiencia en el uso de los recursos, sino que también reduce la huella ambiental, al disminuir la liberación de nitrógeno y fósforo que contribuyen a la eutrofización del agua (Longoria et al., 2025).
En síntesis, integrar proteínas vegetales en los piensos acuícolas representa una estrategia prometedora para avanzar hacia una acuicultura más sostenible, capaz de satisfacer la creciente demanda mundial de alimentos sin comprometer los ecosistemas marinos. La investigación actual se orienta hacia el aprovechamiento de subproductos vegetales y residuos agroindustriales como fuentes emergentes de proteína, lo que abre nuevas posibilidades para desarrollar alimentos más eficientes y sostenibles. Cada pellet de alimento para peces, detrás de su apariencia sencilla, encierra un trabajo científico y tecnológico que busca equilibrar nutrición, economía y cuidado ambiental, los pilares de una producción acuícola responsable y con futuro.