06 de Marzo del 2026
*Tras las investigaciones se probó que los hechos fueron cometidos por dos hombres en calidad de autores y una mujer en calidad de cómplice
Fueron dos contra uno. Uno lo golpeaba y enseguida el otro. Primero vino una lluvia de golpes hasta caer al suelo, después un cuchillo entró y salió de su cuerpo una y otra y otra vez, la sangre dejó de correr por sus venas para manchar la ropa.
Con el último aliento que le quedaba se arrastró sobre el suelo y alcanzó a subir a su auto, un taxi de la ciudad. Quiso decir algo, pero las palabras no salieron de sus labios, se quedaron atoradas en su garganta para siempre.
A su lado había un hombre inconsciente que ni siquiera lo vio subir al taxi, detrás de él estaba una mujer que le hacía preguntas de manera desesperada, que no respondió. Murió frente al volante, ensangrentado. El lugar se convirtió en una escena del crimen en medio de la noche.
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La historia es la siguiente: la víctima fue invitada a una reunión donde convivió con sus excompañeros de la Secretaría del Bienestar. En el encuentro estaban cuatro personas y la víctima, en un domicilio en la ciudad de Pachuca. Era el mes de junio, día 11 para ser exactos. La primavera estaba por llegar a su fin.
Alrededor de las siete de la noche, después de que el alcohol había entrado en sus cuerpos, hubo una discusión y luego una riña con golpes de por medio entre la víctima y otro hombre. Aquel que convocó a la reunión les pidió que se fueran de su casa.
Los dos salieron; sin embargo, en la calle, con las copas encima y la furia en ascenso continuó la pelea entre ambos, el hombre que agredía a golpes a la víctima amenazó de muerte incluso al dueño de la casa que los miraba desde la puerta.
La víctima, con la cara hinchada por los golpes volvió a la casa del anfitrión para que se le pasara el alcohol que había ingerido. No sucedió así. A las diez de la noche se fue en el taxi en el que había llegado, se llevó una compañera y a otro hombre que lo ayudaría a llegar a su casa. Los tres iban alcoholizados: la víctima, un hombre y una mujer.
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Con las manos sobre el volante, mientras avanzaba sobre la carretera a medianoche, la víctima frenó el taxi de golpe. Una camioneta se le atravesó en frente tras darle alcance. En ella iba el hombre con el que se había peleado en la casa de la reunión, pero no iba solo, llegó acompañado de un hombre más. Dos contra uno.
La mujer con la que iba la víctima se dio cuenta de que el taxi se había detenido, que la puerta del piloto estaba abierta, que una camioneta negra se encontraba frente al auto, que dos hombres golpeaban a la víctima en el suelo una y otra vez, trató de despertar al hombre que iba con ellos en el asiento del copiloto, pero fue en vano, no respondió.
Presa del miedo, con el alcohol aún en su cuerpo, la mujer creyó que los dos hombres estaban asaltando a la víctima porque la camioneta estaba impidiendo el paso del taxi. Entonces puso los seguros del auto porque pensó que también los iban a asaltar a ella y al copiloto, inconsciente por el alcohol.
De tanto mover y hablarle al hombre que iba en el asiento del copiloto éste despertó por un momento y le preguntó que qué pasaba, que lo dejara en paz, el hombre no le hizo caso y volvió a quedar inconsciente. La mujer seguía pensando que los dos hombres que golpeaban a la víctima después irían contra ellos.
Desde el interior del taxi la mujer vio que de la camioneta negra bajó una señora de cabello largo y suelto, notó que estaba sorprendida de lo que los dos hombres estaban haciendo y les gritó que lo dejaran, pero ambos golpeaban sin parar a la víctima, lo tenían rendido sobre el suelo. De repente la mujer miró cómo los tres subieron a la camioneta, escuchó que arrancó y se fueron del lugar.
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Unas personas se acercaron al taxi, tocaron la ventanilla de atrás, la mujer trataba de esconderse y agacharse. La puerta del piloto estaba abierta, la mujer vio cómo la víctima se arrastró para llegar al taxi hasta llegar al asiento del piloto.
La sangre escurría por la cara de la víctima, salía de su cuerpo, el líquido rojo había cubierto su playera y el pantalón. La mujer lo acribilló con preguntas “¿qué te pasó?, ¿qué te hicieron?, ¿estás bien?, ¿te llevamos a un hospital?, ¿qué hacemos?”.
La víctima trató de hablar, pero no pudo. La sangre le seguía escurriendo sobre la ropa. La mujer no hacía caso a las personas que tocaban la ventanilla, aún alcoholizada pensaba que eran los hombres que habían golpeado a la víctima.
Cuando se dio cuenta que en realidad eran vecinos del lugar quitó los seguros, abrió una puerta trasera del taxi y salió en medio de gritos de auxilio. Las personas le dijeron que ya le habían llamado a una ambulancia y que la policía estaba en camino.
Mientras la víctima era atacada por los dos hombres, un vecino del lugar miró cómo lo golpeaban desde la ventana de la recámara de su casa, eran entre 12:00 y 12:30 de la noche, uno de los hombres le pegaba del lado izquierdo y el otro del lado derecho sin detenerse. El vecino escuchó cómo uno de los hombres le dijo al otro: “vámonos güey”, subieron a la camioneta y tras un arrancón se fueron de ahí.
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Paramédicos y policías llegaron al lugar, había varias patrullas de la policía municipal de Pachuca. Los paramédicos trataron de reanimar al hombre que estaba en el asiento del copiloto. Por la víctima no pudieron hacer nada, había perdido la vida. Era medianoche y la muerte se había ido ya.
Al lugar también arribaron agentes de la Procuraduría. Entre la una y media y las dos de la mañana llegaron peritos del Servicio Médico Forense. A las 3:30 horas se llevaron el cuerpo a las instalaciones del Semefo para practicarle la necropsia.
En el Servicio Médico Forense la perita médica en turno que recibió el cadáver encontró 27 lesiones en el cuerpo de la víctima. Tras la necropsia concluyó que la causa de muerte fue una anemia aguda secundaria a laceración multiorgánica por arma punzocortante.
Los dos hombres y la mujer que los acompañaba fueron detenidos luego de que la camioneta en la que viajaban fue identificada por las cámaras de videovigilancia de la ciudad. Además de la mujer que iba en el taxi, un testigo -el vecino- vio cómo los dos hombres atacaron a la víctima en medio de la noche.
Durante el juicio se probó que el día de los hechos entre las 12 y la una de la mañana la víctima, el copiloto y la mujer viajaban a bordo de un el taxi; que fueron seguidos por una camioneta, propiedad de la mujer que iba con los dos hombres; que le cerraron el paso al taxi; que los dos hombres bajaron de la camioneta y atacaron a la víctima golpeándolo y utilizando un arma punzocortante en su contra que le ocasionó 27 lesiones; que una mujer bajó de la camioneta, observó cómo golpeaban a la víctima y posteriormente escaparon; que la víctima perdió la vida a consecuencia de anemia aguda secundaria a laceración multiorgánica por arma punzocortante.
Un Tribunal de Enjuiciamiento, integrado por tres jueces, tras probarse que los hechos fueron cometidos por los dos hombres en calidad de autores y la mujer que los acompañaba en calidad de cómplice, los sentenció a 25 años de prisión por el delito de homicidio calificado.
El año en que sucedieron los hechos, la colonia, el nombre de la víctima, su edad, el nombre de la mujer que iba en el taxi, el nombre del copiloto, los nombres de los acusados y el número de sentencia quedaron reservados tras la resolución del juicio oral en los juzgados de Pachuca.
Antes de que se conociera la identidad de la víctima su cadáver fue identificado como A en inicio por los peritos. De las 27 lesiones que tenía su cuerpo 22 de ellas fueron realizadas por un objeto punzocortante. En el lugar en el que perdió la vida fue encontrado un cuchillo de 21 centímetros con un mango de madera. Sobre el filo de la hoja el cuchillo estaba manchado de sangre.