Carolina Pérez: abrirse paso en un sistema hecho para hombres

08 de Abril del 2026

Carolina Pérez: abrirse paso en un sistema hecho para hombres

En un contexto donde cada vez más mujeres destacan en el ámbito judicial, Carolina Pérez, abogada, especialista en procuración de justicia y maestra en Política Criminal, comparte los retos que enfrentó al incursionar en el derecho penal, un área históricamente predominada por el sector masculino. 

 

En entrevista con Plétora Lex, destaca los avances logrados por las mujeres en el sector y su trabajo para apoyar e impulsar a más jóvenes a integrarse a la procuración de justicia. 

 

 

Plétora Lex (PL) : ¿Quién es Carolina Pérez?

Carolina Pérez (CP) : Soy una mujer originaria de Tequisquiapan, Querétaro, con 16 años de experiencia profesional en el sector público. Soy abogada, especialista en procuración de justicia, maestra en política criminal y actualmente estoy por concluir una maestría en Derecho Constitucional con enfoque en Derecho Electoral. 

 

 

PL: ¿Cómo comenzaste?

CP: Comencé en el puesto más sencillo: sacando copias y llevando expedientes. Inicié en el 2011, en un juzgado penal de primera instancia. Básicamente lo que yo hacía era acordar una promoción de cualquier persona que la ingresara; todavía estaba el sistema tradicional.

 

Tomaba declaraciones preparatorias, es decir, reconstrucciones de hechos. Así empecé. Luego pasé por muchos lugares, niveles y estados: Querétaro, Ciudad de México, Nuevo León e Hidalgo. La mayor parte de mi vida me dediqué a la materia penal con ciertas incursiones en temas de propiedad intelectual y anteriormente en temas de inteligencia y de lavado de activos.

 

 

PL ¿Qué haces actualmente?

CP: Soy directora divisional de protección a la propiedad intelectual. Lo que hago es llevar a cabo la integración y resolución de todos los procedimientos relacionados con disputas por el derecho de una marca, derecho de autor, e incluso derechos relacionados con patentes.

En el área podemos declarar nulidades, cancelaciones o caducidades de marcas e imponer sanciones por infracciones, ya sea por uso de marca o por uso de algún derecho de autor.

 

 

PL: A lo largo de tu trayectoria, ¿encontraste algunas trabas por ser mujer?

CP: Siempre existen ciertas dificultades por el hecho de ser mujer. Por ejemplo, el derecho penal, que es donde yo me he desarrollado, se percibe como un ámbito reservado para los hombres porque se piensa que es una materia muy ruda, que requiere valor y que es peligrosa.

Pareciera que necesitas tener carácter “masculino” para poder desarrollarte. Y no voy a mentir, sí necesitas plantarse firmemente porque sí es un ambiente muy rudo.

Cuando eres joven y mujer, el principal obstáculo al que te enfrentas es la duda sobre si realmente estás capacitada o si tienes las características para poder desarrollarte. Por ejemplo, yo fui MP (Ministerio Público) a los 23 años en la Procuraduría de Querétaro. Me tocó trabajar en la Sierra de Querétaro y en el semidesierto: manejaba tres horas para llegar a mi lugar de trabajo. 

 

Después, cuando fui MP federal, en mis primeras audiencias en los Centros de Justicia Federal, pensaban que yo no tenía ese cargo. Existía la idea de que si tú eras mujer, además de joven, no podías tener posibilidad de llegar a ser la MP o la directora. 

 

Entonces yo creo que el principal obstáculo es esa falta de confianza hacia las mujeres, como si el hecho de haber nacido mujer implicara una deficiencia para poder desarrollarse en espacios que fueron históricamente creados para los hombres 

 

 

 

PL: ¿Consideras que la política pública va encaminada a impulsar el desarrollo personal y profesional de las mujeres?

CP:He visto cambios en los últimos años, pero cuando yo empecé no había tanta visibilización de las cargas que enfrenta una mujer: da su 100 por ciento en el trabajo pero además se desarrolla en el ámbito personal con la casa, los hijos, el cuidado seguramente también de los padres y muchas veces hasta de los hermanos.

 

En mis primeros años de desempeño profesional realmente no había políticas públicas que contemplaran eso, como horarios flexibles y permisos especiales. Ya en algunos lugares se piensa en ello, en los permisos por los días menstruales. 

 

Sin embargo no hay una institución que haya flexibilizado esto por completo. También creo que quienes estamos al interior de las dependencias debemos generar el cambio. Por ejemplo, en mi área no niego permisos por asuntos escolares, principalmente en los viernes de consejo técnico. 

 

 

 

PL: Al estar en espacios de toma de decisión ¿Los varones acatan sus órdenes?

CP: Ha sido complicado. No ha sido el principal obstáculo que yo he tenido, pero sí, muchas veces he tenido encontronazos de “¿y tú por qué me lo dices?”, “¿y tú por qué me lo mandas?” o “Tú no me mandas”.

 

Es importante plantarte realmente con seguridad y decir: “Oye, no te estoy mandando simplemente porque yo lo quiera hacer, hay fundamentos jurídicos, hay una motivación de porque lo tienes que hacer”.

 

Sí hay resistencia. Creo también que forma parte de esta cultura que tenemos los países latinoamericanos de pensar que la mujer está destinada para actividades en el ámbito de lo privado y el hombre el ámbito de lo público.

 

 

PL: ¿En algún momento de tu carrera has tenido que elegir entre temas familiares y tu trabajo?

CP: Sí, muchas veces, sobre todo porque he estado en muchos estados de la República. A lo mejor es un pensamiento muy tajante, pero hace algunos años tomé la decisión de no tener hijos, porque no sé si podría ejecutar las dos funciones en mi vida: el ámbito profesional y el ámbito personal que implica el cuidado tan cercano de alguien.

 

Pero con mi familia nuclear: mis papás, mis hermanos y, ahora, mi esposo, tuve que tomar esa decisión de crecer profesionalmente. Afortunadamente siempre he tenido mucho apoyo de parte de mi familia nuclear, en el sentido de “ve y triunfa”, pero finalmente no deja de estar la carga mental de pensar en ellos. No sé si los hombres tienen esa carga mental 

 

Pero no todas las mujeres tienen la misma posibilidad, y eso es muy triste. He escuchado testimonios de compañeras que son madres y trabajan en la procuración de justicia y que cuando las solicitaban un domingo tenían que despedirse de su hijo aunque este les pidiera que no se fueran. 

 

 

 

PL: ¿Cuál es tu ideología? ¿Cuáles son tus valores? 

CP: Como profesionista siempre he pensado que la actividad que tú haces, sea poca o muy grande, debe tener un beneficio para las personas a las que tú estás atendiendo y brindando un servicio. 

 

En el ámbito penal, cada carpeta de investigación que recibo en el escritorio nunca ha significado solamente documentos, para mí significa que hay necesidades, sentimientos, personas que seguramente están sufriendo. Que lo veamos simplemente como un trámite más, me parece a mí, de verdad, muy ilógico 

 

En la propiedad intelectual hago lo mismo: cada que llega un expediente sé que la decisión que tomemos va a tener una repercusión directa en el patrimonio de alguien. Siempre pensar que lo que tú estás haciendo va a repercutir en la vida de otras personas te lleva a tener un desempeño mucho más correcto en lo que estás haciendo.

 

También creo en dejar huella en los equipos de trabajo, generar identidad y cohesión. Las personas no solo recuerdan tu capacidad, sino cómo las trataste.

 

 

PL: ¿Qué experiencia laboral marcó tu camino?

CP: No podría decir solo una. Hace días me preguntaban ¿cuál crees tú que ha sido la razón por la que has llegado hasta aquí? Y mi respuesta fue que siempre he hecho las cosas con mucho miedo. 

 

Todas nosotras en algún momento hemos sentido mucho miedo por lo que vamos a hacer: por la incertidumbre de no saber qué es lo que va a pasar, si somos capaces para lo que estamos haciendo, si algo nos va a gustar o si vamos a regresar con espíritu derrotista. 

 

Creo que lo que de alguna manera ha marcado mi vida es que cada oportunidad o cada reto que se me ha presentado y que he tomado lo he hecho de verdad con mucho miedo, ese que te lleva a decir: dale, si no funciona ya veremos qué hacemos. Ese miedo ha sido un motor de seguir haciendo cosas. 

 

También he tenido mucho apoyo de mi familia, de mi esposo y compañeras y compañeros que creen en la igualdad profesional

 

 

Como mujeres, nunca deberíamos de “achicarnos” ante lo que se nos presenta, porque somos muy capaces, tenemos muchas posibilidades de hacer lo que queramos, lo que nos gusta y de tomar retos. Entonces, siempre hay que plantarse bien con seguridad y no bajar la cabeza; ese es el consejo que yo le daría a todas mujeres   




Plétora Lex
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Categorías: Jurídica

Tags: Carolina Pérez, abogada, abrir paso en ámbito de hombres