15 de Abril del 2026
El Ayuntamiento de La Misión formalizó ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) la solicitud de denominación de origen para el denominado “chile rayado”, producto agrícola endémico de la Sierra Gorda hidalguense, cuyo reconocimiento jurídico se encuentra actualmente en etapa de análisis y resolución.
De acuerdo con el presidente municipal, Israel Villeda Villeda, el expediente fue integrado a partir de una investigación técnica desarrollada en coordinación con instituciones académicas y autoridades del sector agrícola, con el propósito de acreditar los elementos exigidos por la normativa aplicable: origen geográfico, características específicas del producto y vínculo causal entre ambos.
“Nos pusimos a hacer toda una investigación, un documental, para poder presentar oficialmente ante el IMPI”, refirió el edil, al subrayar que la solicitud fue ingresada en diciembre pasado.
El procedimiento de denominación de origen, previsto en la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, implica la verificación de que el producto posee cualidades diferenciadas derivadas exclusivamente del medio geográfico en el que se produce, incluyendo factores naturales y humanos. En este caso, el municipio argumenta que el chile rayado cumple con dichos requisitos al cultivarse únicamente en zonas altas y de clima frío en la región serrana.
“El chile rayado solamente se cultiva en la Sierra Gorda… sobre todo en las partes altas y frías”, puntualizó Villeda Villeda.
Actualmente, la solicitud se encuentra a la espera de su eventual declaratoria, sujeta a la publicación correspondiente en el Diario Oficial y a la inexistencia de oposiciones o inconsistencias técnicas. “Si no hubo ningún inconveniente… en este mes de abril se nos estaría otorgando”, señaló el alcalde.
De obtenerse la declaratoria, el chile rayado se convertiría en la segunda denominación de origen reconocida en el estado de Hidalgo, la primera fue el aguamiel; lo que implicaría efectos jurídicos relevantes: protección contra usos indebidos del nombre, delimitación territorial de la producción autorizada y establecimiento de condiciones para su explotación comercial bajo estándares específicos.
Desde una perspectiva socioeconómica, el reconocimiento también impactaría en la cadena productiva local. Se estima que entre 600 y 800 productores participan en su cultivo, con rendimientos variables que dependen de factores climáticos. El producto, además, alcanza precios elevados en el mercado debido a su escasez y características particulares.