29 de Mayo del 2026
Maestros activos y jubilados de la Escuela Secundaria General Número 1, ubicada en Pachuca, denunciaron la crisis profunda y el desabasto crónico de medicamentos que se vive en el Hospital General del ISSSTE.
Durante conferencia de prensa, los docentes calificaron el servicio de esta clínica como deficiente, denigrante e inhumano, al afirmar que tras una vida entregada a las aulas están condenados a una vejez de precariedad.
La demanda central y más urgente de los profesores es el abasto real de medicamentos, ya que actualmente la institución solo cuenta con las claves que ellos llaman básicas.
Esta situación afecta gravemente a los enfermos de mayor edad, quienes necesitan fármacos cotidianos y caros para el control de la diabetes, la hipertensión y tratamientos anticoagulantes.
Los docentes señalaron que al no haber existencias en farmacia, el personal les entrega un número telefónico que nunca contestan para que pregunten si ya llegó su medicamento.
Esta falta de respuestas obliga a los derechohabientes a regresar a la clínica hasta el siguiente mes para ver si corren con mejor suerte.
Ante este panorama, quienes tienen la posibilidad económica compran los fármacos por su cuenta para no interrumpir sus tratamientos.
Por el contrario, los maestros que no disponen de los recursos financieros se ven obligados a quedarse sin sus medicinas cotidianas.
Los docentes recordaron que han cotizado durante años de servicio, por lo que aportaron al sistema mucho más de lo que hoy reciben en una consulta o una operación.
A la falta de medicinas se suma una infraestructura hospitalaria totalmente rebasada que no ha crecido a la par del aumento de la población.
Los afectados denunciaron que el área de urgencias se encuentra colapsada, al grado de que los pacientes deben esperar horas para recibir atención médica.
Incluso, debido a la falta de camas y camillas en el hospital, los enfermos pasan toda la madrugada al recibir atención sentados en una silla.
Una de las maestras relató que al ingresar en ambulancia, la camilla no pudo avanzar porque el pasillo estaba lleno de pacientes en el piso y en sillas de ruedas.
Asimismo, criticaron que las consultas con los médicos especialistas tardan entre tres y cuatro meses en ser agendadas.
Los docentes también denunciaron que los médicos especialistas han tomado la modalidad de no atender directamente, al delegar las consultas a los residentes en formación.
Entre los testimonios, expusieron el caso de una paciente ya lista para cirugía a la que mandaron a vestirse y reprogramaron porque el doctor se retiró del hospital.
Por otra parte, se evidenció el calvario que sufren los jubilados de la tercera edad que deben trasladarse en transporte público entre diferentes clínicas para surtir una receta.
Al llegar al hospital de especialidades, la burocracia les exige sellos y firmas adicionales, lo que provoca que los usuarios desistan y se vayan a sus casas sin su medicina.
Los maestros aclararon que no están en contra de que se atienda a toda la población en los servicios públicos de salud; sin embargo, advirtieron que si actualmente el sistema ya es insuficiente para los sectores afiliados, abrirlo a más personas sin la infraestructura adecuada provocará un colapso total.