“Me desaparecieron a mi hijo”: 10 años después, Fiscalía e INCIFO se disculpan por el caso Braulio, pero no hay sancionados

28 de Septiembre del 2026

“Me desaparecieron a mi hijo”: 10 años después, Fiscalía e INCIFO se disculpan por el caso Braulio, pero no hay sancionados

Braulio Basilio Caballero tenía 13 años cuando desapareció el 28 de septiembre de 2016. Ese mismo día murió atropellado, pero mientras su familia lo buscaba con la esperanza de encontrarlo con vida, su cuerpo permaneció sin identificar durante casi seis años y terminó en una fosa común. Una década después, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCM) y el Instituto de Servicios Periciales y Ciencias Forenses (INCIFO) ofrecieron una disculpa pública por las omisiones que impidieron localizarlo e identificarlo, pero hasta ahora no se han reportado sanciones contra los servidores públicos señalados por estas fallas.

“Que uno se disculpe, no cura el sufrimiento que hemos vivido. La restitución del daño se queda corta, muy corta, porque la vida no se repone con palabras ni con papeles”, reclamó Miguel Basilio Valencia, padre de Braulio, durante el acto realizado este 28 de septiembre.

El padre recordó que durante casi seis años él y su familia buscaron a Braulio convencidos de que podían encontrarlo con vida, sin saber que había muerto el día de su desaparición y que su cuerpo se encontraba dentro de instituciones del Estado.

“Nosotros vivimos engañados durante casi seis años, caminando con la esperanza y la ilusión de encontrar a nuestro hijo con vida”, relató.

De acuerdo con la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM), antes de perder contacto con su familia, Braulio pasó por el lugar donde trabajaba su madre, cerca del paradero Pantitlán. Tras el atropellamiento, fue trasladado a un hospital y posteriormente quedó bajo resguardo institucional como persona no identificada, mientras sus familiares continuaban buscándolo.

La Fiscalía reconoció que Braulio fue registrado inicialmente como una persona de 20 años, pese a que tenía 13. Ese error no fue corregido y posteriormente se reprodujo en certificados y documentos oficiales.

“No fuimos capaces de vincular el cuerpo de Braulio que se encontraba en el Instituto de Ciencias Forenses con la denuncia de desaparición presentada por su familia”, reconoció Omar Guadalupe Gutiérrez Lozano, coordinador general jurídico de la Fiscalía capitalina.

La institución también admitió que la búsqueda se limitó a criterios relacionados con la edad y que no se realizó oportunamente un cruce de información distinto que permitiera identificarlo. Además, reconoció que no se aplicaron los protocolos homologados de búsqueda ni el protocolo adicional para niñas, niños y adolescentes.

La CDHCM documentó estas irregularidades en la Recomendación 08/2025, emitida el 29 de agosto de ese año, y calificó lo ocurrido como una “desaparición administrativa”: una situación en la que las deficiencias u omisiones de las autoridades pueden provocar que una persona no sea localizada o identificada por su familia aun cuando se encuentre dentro de instituciones del Estado.

El INCIFO también reconoció deficiencias relacionadas con la identificación de Braulio, entre ellas la falta oportuna de estudios especializados y problemas en el procesamiento y transmisión de información relevante para establecer su identidad.

La identidad de Braulio finalmente fue establecida en 2022, casi seis años después de su muerte.

Para Miguel Basilio, conocer que su hijo había permanecido durante años en una fosa común representó otra dimensión del daño que la familia había sufrido mientras continuaba buscándolo.

“Saber que nuestro niño estuvo seis años en una fosa común por la ineptitud de quienes debían identificarlo es una herida que no se va a cerrar nunca”, afirmó.

El padre sostuvo que las omisiones institucionales también tuvieron consecuencias para toda su familia. Recordó que su hijo Gabriel tenía 15 años cuando desapareció su hermano y que fue señalado por autoridades durante las investigaciones, mientras que su hija Erika tenía apenas ocho años.

“Esas negligencias no solo nos quitó a Braulio, destruyó y fracturó a mi familia”, expresó.

Durante el acto, la presidenta de la CDHCM, María Dolores González Saravia Calderón, señaló que la disculpa pública no debe considerarse el final del proceso y subrayó que entre los pendientes se encuentra la investigación de las posibles responsabilidades de las personas servidoras públicas involucradas.

“No basta con saber que se abrió o se cerró un expediente. Es necesario contar con respuestas claras sobre lo que se investigó y lo que se resolvió”, señaló.

La Comisión informó que actualmente solicita información a las autoridades competentes para conocer el curso y resultado de esas investigaciones.

El reclamo de la familia fue directo. Miguel Basilio pidió que las responsabilidades no queden únicamente en un acto protocolario y exigió investigar y sancionar a quienes incurrieron en las negligencias.

“Les exijo que eso no quede en un protocolo ni en un evento para la foto. Les exijo investiguen y sancionen a los servidores públicos que cometieron estas negligencias”, manifestó.

También pidió capacitación efectiva para ministerios públicos y peritos forenses, particularmente para evitar que errores en la estimación o registro de edad vuelvan a impedir la identificación de niñas, niños y adolescentes.

La Fiscalía reconoció que las omisiones cometidas en el caso vulneraron el derecho de Braulio a ser buscado con debida diligencia y el derecho de su familia a recibir un trato digno y una respuesta oportuna. Su representante ofreció una disculpa pública y aseguró que la institución debe fortalecer la coordinación entre áreas ministeriales, policiales y periciales.

Por su parte, el INCIFO informó que ha implementado medidas para modificar sus procedimientos, entre ellas capacitación en métodos científicos para estimar la edad, integración de expedientes básicos de identificación cuando pueda tratarse de una persona menor de edad y comunicación inmediata de esa información a las autoridades investigadoras.

También reportó la implementación de una base de datos para fortalecer el intercambio de información sobre personas fallecidas entre instituciones.

Para la familia, el reclamo central permanece: que las medidas institucionales no sustituyan la investigación de las responsabilidades individuales.

“A mi hijo Braulio le prometí que lo encontraríamos y se le ha dado una digna sepultura”, dijo su padre. “La única forma de disculparse de verdad es trabajando con compromiso de servir y de no servirse, para que ningún otro padre, ninguna otra madre vuelva a vivir el infierno que nosotros hemos vivido”, finalizó.

“Me desaparecieron a mi hijo”: 10 años después, Fiscalía e INCIFO se disculpan por el caso Braulio, pero no hay sancionados



Judith Ferrer
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Categorías: Información de interés general

Tags: Disculpa pública, FGJCM, INCIFO,

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