23 de Julio del 2026
PACHUCA. - Al menos una decena de personas privadas de la libertad perdieron la vida al interior de Centros de Reinserción Social (Ceresos) de Hidalgo, así como en áreas de retención primaria -conocidas como barandillas- de distintos municipios. Los casos documentados en el último año y medio incluyen presuntos suicidios, riñas con arma punzocortante y otras muertes bajo circunstancias no esclarecidas.
De una revisión hemerográfica que realizó Plétora Lex, encontró que el Cereso de Tulancingo concentra el mayor número de fallecimientos. En enero de 2025 fue hallado sin vida un interno que cumplía condena por secuestro agravado, en la celda número 2 del penal; el caso motivó que la Comisión de Derechos Humanos del Estado (CDHEH) abriera una queja de oficio.
Meses después, en septiembre de 2025, el penal registró tres muertes en menos de cuatro semanas. El día 4 murió un interno de 55 años en el área de visita conyugal, bajo circunstancias que las autoridades no precisaron.
Para el 8 de septiembre, fue hallado sin vida el propio director del Cereso, cuyo deceso fue atribuido por la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH) a causas naturales.
El 22 de septiembre, un tercer interno, de 28 años, fue localizado colgado en el sanitario de su dormitorio; purgaba una causa por robo a casa habitación.
El patrón se volvió a repetir cuando el 15 de junio de 2026 fue hallado sin vida en los sanitarios del penal otro interno, de 50 años, lo que la SSPH reportó como un probable suicidio.
De acuerdo con el comunicado oficial, el hombre recibía atención psicológica desde finales de 2025, luego de un intento previo contra su vida.
En febrero de 2025, en Cereso de Pachuca, una persona, de 37 años, fue atacada con un arma punzocortante y trasladada de emergencia a una clínica, donde falleció horas más tarde.
Ese mismo mes reportaron la muerte de un reo identificado como Carlos R.V., ahorcado con un cinturón en su celda dentro del Cereso de Tula. El hecho ocurrió el 9 de febrero, aunque se dio a conocer públicamente dos días después.
En julio de 2025, un preso de 47 años que cumplía una condena de 37 años por un delito sexual murió dentro del Centro de La Lima, en el municipio de Jaltocán.
El caso más reciente documentado ocurrió el 20 de julio de 2026, cuando un interno de 33 años fue hallado inconsciente y sin vida en su celda del Cereso de Ixmiquilpan. El motivo fue un ataque agudo al miocardio, reportaron.
Fuera de los Ceresos estatales, la revisión hemerográfica también muestra decesos de personas detenidas en áreas de retención primaria municipal. En febrero de 2025, un hombre detenido en Xochiatipan murió aproximadamente cuatro horas después de su ingreso a la barandilla.
Recientemente, un hombre de 60 años falleció en la de Tizayuca tras ser detenido por, presuntamente, alterar el orden público. El hombre se encontraba bajo los efectos del alcohol y ofendía a las personas que transitaban por la zona, motivo por el que fue remitido a galeras.
Posteriormente murió a consecuencia de una tromboembolia cardíaca, derivada de complicaciones de salud asociadas a enfermedades crónico-degenerativas que padecía desde hace 15 años.
En esa misma barandilla, pero en octubre del año pasado ocurrió un hecho similar. La víctima fue un hombre de 40 años a quién ingresaron por una presunta falta administrativa.
Los reportes indican que el individuo fue golpeado por el mismo personal de seguridad y que debido a las perdió la vida y por estos hechos tres policías estarían involucrados.
Organismos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) han señalado en informes previos que los centros penitenciarios de Hidalgo enfrentan hacinamiento y sobrepoblación.
Foto: Especial